Fran y Rebeca. Un «si quiero» con raíces y alma. Boda en Jarque de Moncayo.

Hay historias de amor que parecen escritas por la vida misma, con la delicadeza de quién sabe que el tiempo no se mide solo en segundos, sino también en emociones, en recuerdos compartidos y en promesas tejidas a fuego lento. La historia de Fran y Rebeca es una de esas.

Ellos son una pareja joven, bonita y profundamente romántica. Se miran como si el mundo se detuviera por un instante cada vez que sus ojos se cruzan. Se ríen con la complicidad de quienes se han elegido todos los días, incluso en lo mas grises. Su amor es luminoso, sereno y está lleno de ternura. Y este verano decidieron sellar su historia en un sitio muy especial y bonito: la Ermita de la Soledad de Jarque de Moncayo.

No fue un lugar elegido al azar. Detrás de esa elección había un deseo, una ilusión que venia de lejos: la de la abuela de Rebeca. Una mujer que fue testigo silenciosa de sus primeros pasos y que siempre soñó con verla vestida de blanco en la pequeña ermita que guarda tantas historias y tantas plegarias en sus muros.  Así, este » si quiero» no fue solo un acto de amor entre dos personas, sino también un homenaje lleno de sentimiento, un lazo que une generaciones.

En Illueca, lugar elegido para prepararse y vestirse, el día amaneció sereno, como una mañana preciosa de verano. Todo estaba preparado con mimo. Cada flor, cada rincón decorado con sencillez y elegancia, hablaba del estilo de Rebeca y Fran, de su forma de amar, natural y sincera. Ella estaba radiante, con una sonrisa luminosa y un ramo que guardaba dos medallas muy especiales. Pequeños tesoros que le daban fuerza, emoción y conexión con las personas más importantes de su vida.

Pero Rebeca fue más allá. Quiso llevar a sus amigas del alma aún más cerca de su historia, y les hizo un regalo único: parte de su propio vestido convertido en recuerdo. Un pedacito de su día, de su amor, de su esencia, para que lo llevaran siempre con ellas. ¿Hay algo más bonito que eso? Momentos emocionantes que quedaran siempre en el recuerdo.

Fran no se quedó atrás en emoción. Llevaba en sus puños unos gemelos que decían tanto sin pronunciar palabra: eran el regalo de Rebeca, con la forma de sus dos perritos. Un guiño a su vida en común, a su hogar, a esa familia que ya han empezado a construir mucho antes de subir al altar. Él la esperaba con emoción contenida, pero los ojos no mienten, y los suyos brillaban con esa mezcla de nervios, alegría y amor profundo.

La ceremonia fue intima, emotiva, sincera. Hubo palabras que se dijeron con la voz entrecortada y miradas que lo decían todo sin necesidad de pronunciar nada. Rebeca y Fran nos regalaron un día lleno de alma, de ternura, de gestos que dejan huella. Fue un privilegio acompañarlos, ser testigo de cada emoción, y capturar con mi cámara la belleza de lo sencillo, de lo verdadero, de lo eterno.

Gracias por confiarme vuestra historia. Ojalá cada día de vuestra vida este lleno de la misma luz, la misma dulzura y el mismo amor que vivimos ese día, el día de vuestro » si quiero».

Os invito a que disfrutéis de este precioso blog, que os emocionéis con cada una de las fotografías, que seáis capaces de revivir este precioso día.

Vestido: Elena Navarro

Tocado: D´azul cobalto

Peluquería y maquillaje: Judith Make up 

Flores: Flores Tejero

Neceseres: Rekete Molones

Cartel iglesia: Toca madera

Melinda P.M. Fotografía

Si te ha gustado esta preciosa boda, puedes dejar tu comentario con tus mejores deseos para ellos.

Melinda P.M. Fotografía 

6 respuestas

  1. Impresiónante !!! Tu trabajo siempre es precioso pero esta vez … vuelvo a decir , es impresionante !! Enhorabuena

  2. Espectacular!! Gracias por hacer de este día tan especial, sencillo. Tu cercanía nos ayudó a que todo saliera redondo… y los fotones, que hablan por sí solos… Gracias por tu cercanía ♥️

  3. Que preciosiiidad de fotos 😍🥰 tienes un don para captar el momento perfecto ❤️ que felicidad me da ver cada instante de ese dia 💖💖💖💖💖💖

  4. Confié en ti con mi niña.. y sigo haciéndolo cada día. Sin duda eres la mejor y haces todo tan tan bonito.. un trabajo impecable, como todo lo que haces. Eres INCREÍBLE, en mayúsculas.

  5. Qué bonito todo lo que haces.. Estamos encantadas contigo. Gracias por tu cercanía y profesionalidad. Sin duda eres la mejor Meli.